
MEDIO KILO MENOS: EL PARTE NO CIERRA
Operativo “Lazos de Sangre” en El Calafate: Seguridad anunció más de un kilo de cocaína; al juzgado llegaron 525 gramos. El resto no está explicado.
Medio kilo menos: el parte no cierra
La diferencia no es un detalle de redacción. Es el hueco entre el comunicado del Gobierno y lo que quedó asentado en la causa federal.
Según reconstruyó Señal Calafate este 21 de septiembre, el operativo antidrogas de la madrugada del jueves 17 de septiembre —bautizado “Lazos de Sangre”— fue presentado por el Ministerio de Seguridad de Santa Cruz como un golpe a una organización familiar de origen uruguayo que comercializaba estupefacientes en El Calafate y Comandante Luis Piedra Buena. Hubo tres allanamientos en la villa turística, un procedimiento vinculado en Piedra Buena, cuatro detenidos, vehículos, dinero y elementos de fraccionamiento.
El parte oficial habló de más de un kilo de cocaína fraccionada y cerca de 300 gramos de marihuana. Al día siguiente, José Barrientos, titular de la Unidad de Coordinación de Asistencia y Asesoramiento del Ministerio, repitió esa cifra en Tiempo FM: “más de 1 kg de cocaína fraccionada”.
En el Juzgado Federal, el número fue otro. Señal Calafate informó que a la causa ingresaron 525,66 gramos de cocaína y 9,67 gramos de marihuana. Casi medio kilo de cocaína y casi toda la marihuana del anuncio no aparecen en el expediente.
No hay, por ahora, elementos para afirmar que la droga “se evaporó” en el camino. El propio medio local aclara que la Justicia no cuestiona el procedimiento y que las cantidades válidas son las del juzgado. El problema es anterior: quién habló, cuánto dijo y para qué.
La secuencia lo deja a la vista. En las primeras horas, jefes policiales evitaron precisar gramos y se escudaron en “instrucciones judiciales”. Poco después, los canales oficiales del Gobierno publicaron fotos, videos y el dato gordo, con la estética de siempre: compilación de imágenes y música de operativo heroico. Primero el hermetismo. Después el marketing.
Las preguntas que el Ministerio todavía no contestó son simples:
• ¿Error de pesaje?
• ¿Mezclaron resultados de distintos procedimientos?
• ¿Falla de comunicación entre Policía y cartera?
• ¿Se agrandaron las cifras para mejorar la foto política?
Mientras no haya rectificación pública, queda el contraste crudo: un kilo en el video, medio kilo en el juzgado. Los detenidos responderán ante un fiscal —la Unidad Fiscal de Río Gallegos, a cargo de Julio César Zárate— y no ante un reel. La responsabilidad que sí es inmediata es otra: informar con el número que entra al expediente, no con el que rinde en redes.
Si el Estado exige “responsabilidad” a los medios y al mismo tiempo publica cantidades que el juzgado no sostiene, la duda deja de ser local. ¿Pasó solo en este operativo o también en los que nunca se cruzan con un acta?
La información oficial no es un género. Es un comunicado. Y un comunicado que no cierra con la causa deja de ser información.
Fuente: Señal Calafate, 21/09/2026.