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TIENE 17 AÑOS Y QUIERE LLEGAR A DIPUTADOS

Tadeo Lebrand dejó el PJ, arma Compromiso con la gente y busca un diputado que ingrese su proyecto. Lo leyeron. Nadie lo presentó.

TIENE 17 AÑOS Y QUIERE LLEGAR A DIPUTADOS

Tadeo Lebrand dejó el PJ, arma Compromiso con la gente y busca un diputado que ingrese su proyecto. Lo leyeron. Nadie lo presentó.

Tadeo Lebrand no está en el recinto. Está en la puerta.

El secundario de Río Gallegos armó un proyecto de ley de 55 artículos —el Programa Provincial “Una Escuela, Un Proyecto”— y un sello propio: Compromiso con la gente. Las dos cosas van juntas. El texto es la carta de presentación. El movimiento es lo que quiere dejar plantado.

Militó en el Partido Justicialista y se fue, escribió, “por diferencias nada más”. Ahora se mueve por afuera. No habla de un apoyo puntual a un papel. Habla de estructura. “No es solo por un proyecto, va a ser electoral algún día.” Y agrega que el movimiento “va a seguir pase lo que pase”. La frase de cierre que eligió es de manual de armado: “un movimiento para y de la gente.”

Lo que necesita, hoy, no es otra entrevista. Es un firmante.

En Santa Cruz un estudiante no entra un proyecto por ventanilla. Lo tiene que patrocinar un diputado. Lebrand recorrió despachos. Dice que una diputada y otros legisladores vieron el texto. Hasta ahí. No hay expediente. No hay mesa de entradas. No hay nombre que se anime a citarse. El trámite que él busca —que el proyecto entre y se trate— todavía no empezó.

Las adhesiones que exhibe tampoco cierran el círculo institucional: 58 firmas, todas de adultos. El relato es juvenil. El aval, por ahora, no.

El escrito existe y no es un folleto. Propone congresos en las escuelas, una instancia provincial y que el proyecto más votado llegue a la Cámara. La letra chica ya está: Diputados no está obligada a aprobarlo; un legislador puede bajarlo a declaración o dejarlo en comisión. Si la norma saliera, la primera edición Lebrand la ubica en 2027. Eso es el después. El antes es más seco: sin diputado que lo ingrese, no hay tratamiento.

Él empuja esa puerta con la edad que tiene y con la estructura que tiene. En público aparece él. El movimiento se nombra en grande y se ve chico. No hay territoriales a la vista ni un bloque que lo adopte. Lo que hay es un pibe que salió de un partido, puso una marca y está golpeando despachos para que alguien le haga de puente.

Lo leyeron. No se lo tomaron. Esa es la foto. No la de un joven ya sentado en la Legislatura: la de alguien que quiere debutar y todavía no encontró quién le abra el expediente.

Mientras no haya firmante, Compromiso con la gente es un nombre en circulación y el proyecto es un PDF que circula. La Cámara queda del otro lado de la mesa.

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