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LICITAN CERCA DE 29 TONELADAS DE CARNE PARA OLIVOS Y LAS CASA ROSADA

El Gobierno volvió a contratar alimentos de primera para la residencia presidencial y la Casa de Gobierno, en pleno derrumbe del consumo de carne en el país.

LICITAN CERCA DE 29 TONELADAS DE CARNE PARA OLIVOS Y LAS CASA ROSADA

El Gobierno volvió a contratar alimentos de primera para la residencia presidencial y la Casa de Gobierno, en pleno derrumbe del consumo de carne en el país.

Licitán cerca de 29 toneladas de carne para Casa Rosada y Olivos por $500 millones

BAJADA

 


 

El Gobierno nacional volvió a licitar la compra de carne para abastecer las cocinas de Casa Rosada y la Quinta de Olivos. El paquete que recorre los medios ronda las 29 toneladas y un valor cercano a los $500 millones, según la documentación difundida y las coberturas de este miércoles y jueves.

No se trata de un asado protocolar. Es una contratación de Estado para sostener el menú oficial con cortes de primera, en un momento en el que el consumo vacuno en la Argentina está en uno de los pisos de las últimas dos décadas.

Qué se compró y quién firma

La contratación corre por la Secretaría General de la Presidencia, área que conduce Karina Milei. El llamado contempla productos cárnicos —y en algunos tramos también pollo y pescadería— con destino a Casa de Gobierno y la Residencia Presidencial de Olivos (R.P.O.).

Solo para Olivos se mencionan más de 9.400 kilos de carne y unos 3.600 kilos de pollo, además de embutidos y achuras. En el detalle aparecen roast beef, nalga, paleta, bondiola, vacío, asado, lomo y ojo de bife. En pliegos anteriores, las especificaciones llegan al color y a la grasa: “rojo cereza”, cobertura blanca y calidad “de primera”.

Eso es lo que está en el expediente. El resto es interpretación política.

El contraste que el discurso no cubre

El oficialismo construyó su relato sobre la motosierra y el ajuste del gasto. El problema de esta licitación no es que el Presidente coma. El problema es la doble vara.

Mientras el Estado reserva toneladas de cortes premium para la mesa oficial, el consumo de carne vacuna del argentino común cayó a alrededor de 46 kilos por habitante por año, según la serie del sector. En la carnicería, el asado dejó de ser costumbre y pasó a ser cuenta.

La pregunta periodística es simple y todavía no tiene respuesta oficial clara: ¿para cuántos cubiertos se cocina y con qué frecuencia se justifican esos volúmenes?

Sin esa cifra, el pliego queda como un número grande pegado a un discurso de sacrificio ajeno.

Lo que es dato y lo que es pasillo

Sobre esa base documental, La Política Online publicó este jueves que Milei habría ordenado una “purga” en Olivos tras la filtración: despido de una docena de civiles y reemplazo de cocina y servicio con personal de las Fuerzas Armadas. El mismo medio suma la anécdota de cocineros que habrían renunciado y de churrascos rechazados por no estar “lo suficientemente jugosos”.

Eso, por ahora, es versión de fuentes anónimas. No hay comunicado de Presidencia que lo confirme ni desmienta punto por punto.

Lo que sí se puede afirmar sin off the record es otra cosa: la compra existe, los kilos existen y el contraste con el consumo popular existe.

La factura, no el chisme

En Santa Cruz y en el resto del país, el ajuste no es una metáfora. Se ve en el mostrador, en el salario y en lo que ya no entra a la mesa.

Por eso el eje de esta nota no es el rumor de la cocina militar ni el bife devuelto. El eje es la factura pública: un Gobierno que predica austeridad y, al mismo tiempo, licita carne de primera para Olivos y Casa Rosada por cientos de millones.

Si el oficialismo quiere cerrar el debate, tiene un camino institucional: publicar cantidad de comensales, período exacto de abastecimiento y costo por cubierto. Hasta que eso no esté sobre la mesa, lo que queda es el contraste.

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