
EL NEGOCIO FALLÓ Y VACÍAN AEROPUERTOS DEL SUR
La privatización de Intercargo quedó desierta. Cierran las escalas de Gallegos, Comodoro y Mar del Plata; en El Calafate achican equipos. Ocho familias locales quedan afuera. La rampa la absorbería Aerolíneas: a las 14 privadas el sur no les rinde.
La motosierra no tocó una empresa en quiebra. Tocó a Intercargo, la operadora estatal de asistencia en tierra que el año pasado, según gremios y datos que el propio Ejecutivo reconoció, dejó cerca de 20 millones de dólares. La licitación para vender el 100% de las acciones, con base de USD 45,1 millones, quedó desierta: ninguna oferta válida. Después de eso no hubo marcha atrás. Hubo cierre de escalas.
El detalle de lo que está pasando en Río Gallegos lo dio Marcelo Cazzulo, secretario gremial adjunto de UPSA, el gremio nacional con sede en Buenos Aires, en una entrevista personal con este medio.
Qué se cierra y quién paga el costo
Río Gallegos se va. Cazzulo confirma que ya trasladan a Buenos Aires a trabajadores sindicalizados en APA para firmar la salida. Una parte se va con despido al 50%. Otra, con arreglo voluntario que estima cercano al 70%. El afiliado de UPSA en la escala local, todavía no tiene fecha de último día. Calculan que trabaje hasta mediados de octubre para cerrar la escala, entregar el edificio y mandar los equipos a Capital.
En números crudos: ocho familias en Gallegos y diez en Comodoro quedan sin ese ingreso. Mar del Plata ya había cerrado. En El Calafate no hay cierre total, pero sí retiro de equipos —la “tijera” para aviones de fuselaje ancho—, con impacto en temporada alta.
El último día de servicio comercial en Gallegos y Comodoro figura hacia el 30 de septiembre. El 1° de octubre, el cese. Lo que sigue es el desarme.
El privado no quiso el sur
El Gobierno habilitó 14 empresas privadas de rampa. Ninguna se hace cargo de estas escalas, dice Cazzulo, porque no dan ganancia. La operativa, “hasta hoy lo que hay”, la realizaría Aerolíneas Argentinas. La paradoja que marca el dirigente de UPSA es simple: Aerolíneas tampoco le pagaba a Intercargo y ahora absorbería un servicio que el mercado desregulado no quiere prestar donde no hay volumen.
En Gallegos la rampa no es cosmética. Atiende vuelos comerciales, LADE, la escala de LATAM a Malvinas, Hércules de la Fuerza Aérea y operaciones sanitarias u oficiales de la provincia. Eso no entra en la planilla de “eficiencia” con la que Nación justificó sacar recursos de dos terminales “poco utilizadas”.
El Congreso y la pregunta que queda
En la misma entrevista, Cazzulo anticipa presión parlamentaria: el bloque peronista apunta a Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, por Intercargo y otras privatizaciones. Las preguntas del sur son concretas: por qué cierran Gallegos, Comodoro y Mar del Plata, y por qué se insistió en vender una empresa que daba ganancia.
El mecanismo es conocido. Primero la desregulación le saca el monopolio y las mangas. Después la valuación de venta queda por debajo de activos que el propio Gobierno reconoció. Nadie oferta el paquete. Entonces no se vende: se achica. El sur, donde la rampa no es negocio de temporada porteña, sale primero. El Estado habla de alternativas. En Gallegos, hoy, la alternativa es otra empresa estatal o el vacío.
Ocho familias. Un aeropuerto que sigue abierto. Y una empresa que ganaba, vaciada por el negocio que no salió.