
MOLINA DIVIDE EL PERONISMO
El video de los tachos en El Calafate no mostró solo hambre. Destapó una interna.
Molina divide el PJ
Columna de opinión | Facundo Paredes
El cura diputado Juan Carlos Molina volvió a pegar adentro del peronismo. El costo no lo pagó él: lo pagó el poder local que lo había bancado.
El tacho y el payaso
Molina subió un video en El Calafate con vecinos revolviendo tachos de basura. El material no era un reportaje social: era un artefacto político. En horas se armó la pelea. El golpe no cayó sobre el diputado. Cayó sobre la gestión de la villa turística.
El método ya estaba escrito. Antes se había reído de Pablo Grasso en una confederación de intendentes y lo había dejado como payaso. Misma lógica: pega adentro, no afuera. No discute un modelo. Marca territorio.
Ianni, Belloni y el rumor del corte
En ese clima circula otro dato que no es menor: el rumor de que Ana María Ianni, aliada y mano derecha de Javier Belloni, deja el bloque. Ianni no es una figurita de redes. Es diputada nacional por Santa Cruz, con peso propio en Calafate y en el armado que durante años sostuvo al kirchnerismo en la villa.
Si el corte se confirma, no es un capricho de bancada. Es la foto de una ruptura: Molina tensiona Calafate, Belloni queda expuesto y una de sus piezas nacionales se corre. Todos peronistas. Todos lastimados entre sí.
La unidad que terminó en una foto
Hace poco Pablo Grasso mostró unidad con Belloni. La imagen circuló como gesto de recomposición. Parece que terminó en la foto.
En paralelo, Pablo González y Belloni se corrieron de la presidencia del PJ para que Grasso la encabece. Cedieron el sello para ordenar el partido. El resultado está a la vista: el que debería unificar queda expuesto y el que filma sigue eligiendo a quién pegarle. Con personalidades y actitudes así, el peronismo se divide cada vez más.
A quién no le pega
El mapa es elocuente. Molina le pega a Grasso, ensucia el escenario de Calafate, tensiona a Belloni y deja flotando la salida de Ianni. No le pega a Pablo González. Y al gobernador Claudio Vidal, silencio.
O es cálculo: no gastar pólvora en quien no le disputa el relato o todavía administra la caja. O es selectividad pura: quema a los que le estorban y cuida a los que no le tapan el camino. Raro, sí. O no tanto.
El cura que quiere otra silla
Molina no es un outsider piadoso. Es el hombre de Valdocco, el que ganó la legislatura 2025 con el relato kirchnerista, el que en El Calafate rozó números altos con el respaldo de Belloni. Está pegado a Cristina y a Máximo. Y también se rumorea que quiere la gobernación de Santa Cruz.
Quien apunta a 2027 no construye consenso. Destapa tachos, quema puentes y deja que el resto se pelee por la foto. El que filma rara vez queda mal. Queda mal el que gestiona.
El PJ hecho trizas
El justicialismo santacruceño llega a este octubre hecho pedazos. Grasso en Gallegos, con una presidencia del PJ que nació de un corrimiento ajeno y de una unidad que no resistió la primera pelea. Belloni en Calafate. Ianni en el Congreso, con un rumor de salida encima. Pablo González al costado del sello partidario. Molina con el micrófono y el video. Vidal gobernando con acuerdos cruzados.
En ese tablero, Molina no cosecha unidad. Selecciona. Quema a los que le estorban y conserva el vínculo con quien todavía no le disputa el relato nacional. La pobreza en un tacho existe, y es una vergüenza de todos los que pasaron. Otra cosa es para qué se filma, a quién se le pone el foco y a quién se le ahorra el cachetazo.
Mientras el cura divide, se rumorea la gobernación y Cristina sigue siendo el faro, el peronismo local se pelea por los restos. Y Vidal mira.