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MILITANTES DE GUZMÁN: USADOS, DESPLAZADOS Y DECEPCIONADOS

En Santa Cruz, militantes de LLA que este mes hablaron con este medio dicen que los usaron, los dejaron sin trabajo y no pueden hablar de lo que ven.

MILITANTES DE GUZMÁN: USADOS, DESPLAZADOS Y DECEPCIONADOS

En Santa Cruz, militantes de LLA que este mes hablaron con este medio dicen que los usaron, los dejaron sin trabajo y no pueden hablar de lo que ven.

La interna de La Libertad Avanza en la provincia no es un rumor de última hora. Es un malestar que se viene acumulando desde la campaña de 2023 y que, entre 2024, 2025 y 2026, fue creciendo en mensajes, reuniones y testimonios que llegaron a este medio desde distintas localidades. Lo que cambia ahora no es el diagnóstico: cambia la magnitud. Hay más gente afuera, más puertas cerradas y menos margen para contradecir a la conducción que responde al diputado nacional Jairo Guzmán.

El patrón que se repite en toda la provincia

Según militantes, fiscales y afiliados de Río Gallegos y del interior, un número importante de quienes armó el espacio en territorio relata el mismo recorrido: juntaron votos, cubrieron mesas, abrieron sedes, bancaron la campaña y, cuando opinaron o contradijeron, quedaron de lado.

No es un caso aislado. Desde 2023 y 2024 este medio recibe mensajes de afiliados de distintas ciudades que describen lo mismo: falta de transparencia, decisiones sin consulta y un armado que premia la obediencia y castiga la diferencia. En esta etapa, el reclamo se intensificó. Ya no se habla solo de “mal clima”. Se habla de gente que se quedó sin trabajo, de fichas que no avanzan y de referentes territoriales que, después de haber puesto el cuerpo, descubren que la puerta de la sede ya no se abre para ellos.

Ese es el punto más grave del testimonio. No es solo una pelea de cargos. Es el relato de militantes que sienten que los usaron para llegar al Congreso y después los descartaron.

“Pensar distinto” también tiene costo

Varios de quienes se comunicaron este mes coinciden en otra denuncia, más política que administrativa: los apartaron por opinar, por contradecir, por no bancar en silencio lo que veían adentro. Hay quienes dicen que ni siquiera los dejaron afiliarse, pese a haber trabajado toda la campaña, por rencillas personales entre dirigentes.

Eso explica el silencio. En los testimonios aparece una frase que se repite con distintas palabras: hay cosas raras, hay decisiones que no se explican y no se puede hablar. Cuando un espacio que se presenta como antipolítica termina disciplinando a su propia militancia, el problema deja de ser interno. Pasa a ser un problema de representación.

En Santa Cruz, donde cada voto cuesta territorio, clima y distancia, esa práctica pesa doble. La provincia no se construye desde un escritorio de Río Gallegos. Se construye pueblo por pueblo. Cerrar esa red después de usarla no es “orden partidario”. Es un armado que se come a su base.

Guzmán, la banca y el estilo de conducción

Jairo Guzmán es hoy la cara visible de La Libertad Avanza en Santa Cruz: diputado nacional y eje de la conducción distrital. Su llegada al Congreso no fue un milagro individual. Fue el resultado de una militancia que, según esos mismos testimonios, se rompió el lomo cuando el espacio todavía no tenía estructura ni poder.

El contraste es el que duele. Mientras el referente ocupa banca nacional, parte de quienes lo acompañaron dice haber perdido lugar, trabajo y voz. El estilo que describen no es el de un partido en construcción: es el de una mesa chica que concentra decisiones, filtra afiliaciones y responde poco.

Ese retrato no nació en septiembre de 2026. Ya en 2025 afiliados y autoridades partidarias reclamaron padrones, balances, Junta Electoral y democracia interna. Hubo petitorios, cartas abiertas y denuncias públicas por una conducción que consideraban personalista. Lo de ahora es la confirmación de que aquel conflicto no se resolvió: se profundizó.

Quien quiera leer esto solo como “bronca de perdedores” se equivoca de análisis. Una fuerza que aspira a crecer en 2027 no puede sostenerse si la primera baja es su propia gente.

Lo que piden y lo que falta responder

El pedido, en el fondo, es simple y es el mismo de hace años: apertura, rendición y respeto por las sedes que fundaron el espacio. Quieren saber qué se hace con la estructura, quién decide, por qué se bloquean afiliaciones y cuál es el criterio para echar o correr a quienes trabajaron la campaña.

Hasta ahora, lo que hay del lado de la militancia desplazada es testimonio insistente. Lo que falta del lado de la conducción es una respuesta pública, concreta y verificable. Sin padrones claros, sin balances a la vista y sin explicación sobre los ceses y las puertas cerradas, el silencio se lee como confirmación.

Para este medio, el dato político es claro: en Santa Cruz, La Libertad Avanza tiene un problema de coherencia. No se puede predicar transparencia en Nación y manejar el distrito como un feudo. No se puede hablar de casta y después dejar sin lugar a los que pusieron el voto, el tiempo y, en varios casos, el trabajo.

La nota no cierra el expediente. Lo abre. Porque si los que juntaron los votos no pueden hablar, el que habla en el Congreso no representa a todos los que lo sentaron ahí.


Agradecemos al medio “DIARIO UNIÓN AUSTRAL” por la colaboración en esta nota.

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