
Miedo a quedarse sin agua en Caleta Olivia por data center extranjero
Una empresa polaca planea un megacentro de IA en Trelew con miles de millones de dólares, mientras Chubut y la región enfrentan una grave crisis hídrica.
El 30 de julio de 2026, en la Embajada de Polonia en Buenos Aires, la compañía Green Capital firmó un memorándum de entendimiento para avanzar con el proyecto Atlas GigaHub. Se trata de un centro de datos de escala hyperscale orientado a inteligencia artificial, ubicado al sur de Trelew, en Chubut. La iniciativa cuenta con el respaldo del gobernador Ignacio Torres y socios tecnológicos como Schneider Electric, Wärtsilä, Envision Energy y Ore Energy.
Según los anuncios, la primera etapa apunta a 300 MW de capacidad, con una inversión estimada entre 3.000 y 5.000 millones de dólares. El objetivo final es alcanzar alrededor de 3.000 MW. La empresa alquiló 130.000 hectáreas y asegura que generará su propia energía renovable (principalmente eólica y solar), aprovechando los fuertes vientos de la Patagonia y el clima frío para refrigeración natural. El inicio de obras se proyecta para 2028.
El contexto hídrico que prende las alarmas
Mientras se celebra la inversión, Chubut atraviesa una de las peores situaciones hídricas de los últimos años. Informes del Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut (con participación de CENPAT-CONICET, UNPSJB e INTA) documentan caudales muy por debajo del promedio histórico. En períodos recientes el aporte del río se ubicó cerca de la mitad del módulo habitual, con ingresos al Dique Florentino Ameghino entre los mínimos registrados. Ya se aplicaron restricciones al riego y hubo complicaciones en la potabilización en Trelew y el Valle Inferior. En agosto de 2026 el propio gobierno provincial impulsaba la declaración de emergencia hídrica.
La población de Trelew, Rawson, Gaiman y zonas aledañas depende directamente de este sistema. Más al sur, localidades como Caleta Olivia también sienten la presión de la sequía regional sobre los sistemas del Golfo San Jorge.
Por qué un data center genera miedo
Los centros de datos de gran escala necesitan refrigerar miles de servidores que generan calor extremo. Los sistemas tradicionales de enfriamiento evaporativo pueden consumir cientos de miles o millones de litros de agua por día. Aunque las tecnologías más modernas (refrigeración líquida directa al chip y dry coolers) permiten reducir o casi eliminar el consumo de agua en climas fríos, la experiencia internacional muestra que no siempre se aplican de forma estricta ni transparente desde el inicio.
En una región donde el agua ya es un recurso en disputa entre consumo humano, riego y caudal ecológico, cualquier demanda adicional genera tensión. Hasta el momento, Green Capital no publicó detalles precisos sobre el volumen de agua que utilizará, la fuente (superficial, subterránea o reciclada) ni las tasas de recirculación.
El antecedente de Chile
Chile ofrece el espejo más cercano y preocupante. En la zona de Quilicura, en las afueras de Santiago, se concentraron varios data centers de Google, Microsoft y otras empresas. Activistas y reportes periodísticos (entre ellos de The Guardian) documentaron el impacto sobre un humedal que se fue secando. Google llegó a tener derechos de extracción de 50 litros por segundo en una de sus instalaciones. Otro proyecto proyectaba hasta 228 litros por segundo. Vecinos denunciaron que las promesas de “bajo consumo” no coincidían con la realidad sobre el terreno y que los empleos generados fueron mínimos. Hubo protestas, acciones judiciales y al menos un proyecto de Google fue frenado por la presión social.
En Uruguay ocurrió algo similar con un proyecto de Google: las proyecciones de consumo de agua (millones de litros diarios) generaron demandas de transparencia y obligaron a modificar el diseño de refrigeración.
Los puntos críticos que quedan abiertos
1. Origen del agua: ¿Se tomará del Río Chubut, de napas o de otra fuente? En plena crisis, cualquier extracción compite con el consumo prioritario.
2. Tecnología real de cooling: El clima patagónico permite sistemas de bajo o nulo consumo de agua. ¿Se comprometerá contractualmente a usarlos?
3. Transparencia y control: Los estudios de impacto ambiental se mencionan como realizados, pero no están abiertos al escrutinio público detallado.
4. Prioridad del recurso: En situaciones de escasez, el agua para la población y los ecosistemas debe estar por encima de cualquier proyecto industrial o tecnológico.
5. Beneficios reales vs. riesgos: La inversión es importante, pero los data centers generan pocos empleos permanentes en relación con el capital invertido y el impacto ambiental potencial.
El anuncio de Atlas GigaHub llega en el peor momento posible para el recurso hídrico de la región. El desarrollo tecnológico puede ser una oportunidad si se hace con las máximas garantías de eficiencia y control. Si se avanza sin respuestas claras sobre el agua, el miedo de la población no es exagerado: es un llamado de atención basado en la experiencia de los vecinos de Chile y en la realidad que ya vive Chubut.
Fuentes principales: La Nación (30/07/2026), Diario Crónica, iProfesional, registros de Green Capital y declaraciones de Michał Polanowski, informes del Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut (CENPAT-CONICET / UNPSJB / INTA), coberturas de The Guardian y medios chilenos sobre data centers en Quilicura, y documentación pública de la emergencia hídrica en Chubut (agosto 2026).