
250 KM DE CAÑOS PARADOS: el olor a mierda que Vidal no quiere sacar de Gallegos
El gobernador Vidal pidió detener la red cloacal de Río Gallegos. Hay 250 kilómetros de caños comprados y guardados que no se instalan por un acuerdo entre Nación y Provincia
En Río Gallegos hay 250 kilómetros de caños de cloaca comprados, pagados y almacenados. Forman parte de la Red Cloacal de la ciudad (ID 156160), una obra estructural que debía mejorar de manera definitiva el sistema sanitario de la capital. Esa obra figura en el Anexo III del Acuerdo Marco firmado el 3 de julio de 2024 entre Nación y la Provincia de Santa Cruz. Según documentación del ENOHSA que maneja el municipio, existe un pedido firmado por el propio gobernador Claudio Vidal para que esa obra no se ejecute.
Una obra que resolvería el 100% de la infraestructura cloacal, beneficiando a 40 mil riogalleguenses.
Cuencas / Barrios beneficiarios:
1- B° Los Alamos / Virgen del Valle
2- B° Padre Olivieri
3- B° Patagonia
4- B° 22 de Septiembre
5- B° Patagonia
6- B° Sta. Cruz
7- B° Bicentenario
8- B° Ayres Argentinos
9- B° Los Sauces
10- B° Arrabales
11- B° Favaloro
En 2024 se estimó que la cantidad de beneficiarios para las 11 cuencas era de casi *23 mil habitantes*

Los caños están. La decisión política de dejarlos parados, también.
El deshielo y los baches como excusa
El temporal de las últimas horas no tiene relación técnica con el sistema cloacal. Son redes distintas. El agua que se acumuló en las calles corresponde al déficit histórico del desagüe pluvial, un problema de décadas que ninguna gestión terminó de resolver. Ese tipo de lluvia intensa no es habitual en Río Gallegos. Convertirlo en prueba de “ineficiencia” de Pablo Grasso es una operación de mala fe.
Pero la oposición, especialmente el espacio libertario, aprovechó cada charco, cada pozo. Cada calle anegada fue filmada y subida como munición política. No era información. Era posicionamiento sucio. El temporal se transformó en herramienta para atacar a la gestión municipal y alinearse con Javier Milei.
Mientras tanto, los 250 kilómetros de caños de cloaca siguen guardados. Comprados. Sin instalar. Por una decisión que no es técnica: es política.
Lo triste para el pueblo es que la Provincia estuvo presente durante la emergencia. Pero gran parte de esa presencia se diluyó con municiones y campaña de desgaste. Mientras en el territorio se intentaba sacar el agua, en los discursos se buscaba capitalizar cada imagen de inundación o algún bache.
La Secretaria de Construcción y Ordenamiento Territorial en la Municipalidad de Río Gallegos, Natalia Quiroz, sobre las causas de inundaciones mencionó que es una lucha constante hacerle llegar el mensaje a todas las partes sobre la consideración de los niveles en la construcción de las viviendas, algo que cuesta mucho controlar y hacer tomar conciencia del problema que genera no prever esto.
En síntesis los caños siguen ahí. Guardados. Oliendo a una decisión que Río Gallegos está pagando. El temporal pasó. La pelea no. Y la capital sigue esperando una solución que ya tiene comprada y que, por alguna razón, nunca termina de llegar.