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Grasso controla PJ Santa Cruz y enfrenta a libertarios

Tras imponerse en la mayoría de los consejos locales, Grasso ordena el peronismo santacruceño y apunta directo contra el avance libertario

Grasso controla PJ Santa Cruz y enfrenta a libertarios

Tras imponerse en la mayoría de los consejos locales, Grasso ordena el peronismo santacruceño y apunta directo contra el avance libertario

El peronismo de Santa Cruz cerró un proceso de reorganización interna que deja un claro ganador político: Pablo Grasso. El intendente de Río Gallegos asumió la presidencia del Partido Justicialista provincial tras una lista de unidad y se impuso en la gran mayoría de los consejos locales. El mensaje que dejó el flamante presidente del partido no es de mera formalidad: es una declaración de principios y una advertencia abierta a quienes hoy gobiernan la provincia y a la avanzada libertaria.

La unidad como herramienta de poder

Aunque en junio se habían presentado tres listas —“Construyamos Juntos” de Grasso, “Propongamos un Sueño” de Pablo González y “Nace una Esperanza” de Javier Belloni—, los dos últimos bajaron sus candidaturas. El resultado fue una lista de unidad que colocó a Grasso al frente del Consejo Provincial desde el 19 de junio. El 16 de agosto, la militancia votó en los consejos locales y el espacio del intendente capitalino se impuso en casi todo el mapa. Las excepciones más claras fueron Los Antiguos y Puerto Santa Cruz.

La lectura política es directa: Grasso no solo se quedó con el sello partidario. Ordenó la estructura territorial del peronismo santacruceño y se convirtió en el referente con mayor peso propio para discutir el 2027.

El mensaje: peronismo de cara a los vecinos

En el comunicado posterior al cierre de la elección, Grasso no habló de triunfos internos ni de repartos de cargos. Habló de pueblo, de necesidades y de rumbo.

“Quiero agradecer a todos los compañeros y compañeras del Partido Justicialista de Santa Cruz por haber sido parte de un proceso democrático, necesario y valiente.”
Y amplió:

“Hemos dado un paso fundamental en el camino hacia la construcción de un peronismo que logre sintetizar las necesidades que hoy tiene nuestro pueblo santacruceño, que no son pocas. Estoy convencido de que ese camino lo vamos a construir con cada uno de los militantes de todos los rincones de nuestra provincia, invitando también a aquellos que, de un modo u otro, se alejaron o prefirieron dar un paso al costado. Queremos el aporte y el impulso de los jóvenes, junto con la experiencia de nuestros viejos militantes.”

“Hemos dado un paso fundamental en el camino hacia la construcción de un peronismo que logre sintetizar las necesidades que hoy tiene nuestro pueblo santacruceño, que no son pocas. Estoy convencido de que ese camino lo vamos a construir con cada uno de los militantes de todos los rincones de nuestra provincia, invitando también a aquellos que, de un modo u otro, se alejaron o prefirieron dar un paso al costado. Queremos el aporte y el impulso de los jóvenes, junto con la experiencia de nuestros viejos militantes.”

“Mantenemos la firme convicción de que no podemos ser parte de un rumbo miserable para los santacruceños. No queremos una provincia que acompañe el despojo de sus recursos. Queremos un peronismo que se atreva a discutir los desafíos que esta época demanda, con nuestros valores y nuestra doctrina, pero sabiendo que este tiempo de crueldad nos exige estar a la altura de las circunstancias.”

Ahí está el núcleo. Grasso no habla en abstracto. Habla de despojo de recursos, de un modelo que considera miserable y de un tiempo de crueldad. El destinatario es claro: el gobierno provincial de Claudio Vidal y, por extensión, la lógica libertaria que avanza a nivel nacional y busca consolidarse en Santa Cruz.

Qué significa este posicionamiento

Con la presidencia del PJ en sus manos y el control de la mayoría de los consejos locales, Pablo Grasso deja de ser solo el intendente de la capital. Se convierte en el principal armador del peronismo provincial y en el nombre que más rápido se perfila para dar batalla electoral en 2027.

El mensaje tiene tres capas:

1.  Orden interno: el partido se reorganiza bajo una conducción clara.

2.  Apertura táctica: se convoca a los que se alejaron, pero desde una posición de fuerza.

3.  Definición de enemigo: se marca distancia con el “rumbo miserable” y el despojo de recursos, apuntando tanto al oficialismo provincial como a la oposición libertaria.

En un contexto donde el peronismo nacional discute cómo enfrentar a La Libertad Avanza, Santa Cruz entrega una señal: el justicialismo local eligió ordenarse detrás de un intendente con peso territorial propio y con voluntad de pelear.

El próximo paso será ver si esa estructura se traduce en un proyecto político capaz de volver a disputar el poder provincial o si se queda en el control del aparato. Por ahora, el mensaje de Grasso es inequívoco: el peronismo de Santa Cruz ya no está en modo retiro. Está en modo construcción y confrontación.

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