
Ushuaia tiene usina nueva, Santa Cruz 240 MW esperando
Mientras llega el equipamiento chino a Ushuaia para su usina nueva, la de 240 MW de YCRT en Santa Cruz sigue esperando desde hace años.
El martes comenzó en el puerto de Ushuaia el operativo de descarga de 6.200 toneladas de equipamiento traídas desde China. Son 1.840 bultos que incluyen turbinas, generadores, transformadores y piezas de más de 100 toneladas. El destino es la nueva central termoeléctrica de la ciudad, una obra de inversión privada cercana a los 80 millones de dólares a cargo de Austral Petróleo, Gas y Electricidad S.A., de capitales chinos, con el acompañamiento de Terra Ignis. La planta arrancará con 40 megavatios y podrá llegar a 60 con el cierre del ciclo combinado. Las autoridades fueguinas la presentan como la solución estructural que dará previsibilidad energética a Ushuaia por décadas.
La usina que no genera:
A 1.300 kilómetros al norte, en Río Turbio, la central de 240 megavatios de YCRT permanece inactiva. El módulo 1 (120 MW) dejó de operar en octubre de 2023 y el módulo 2 nunca se terminó. La usina no figura en el listado de generadores de CAMMESA. Según auditorías y declaraciones de la propia intervención, se necesitarían entre 20 y 45 millones de dólares para reactivar al menos un módulo, una cifra que permitiría cubrir la demanda eléctrica de toda la provincia de Santa Cruz. Ese dinero no aparece.
Para conocer en detalle por qué la usina de 240 MW está parada y qué falta exactamente para volver a generar energía, se puede ampliar en esta nota del mismo portal:
Usina 240 de Río Turbio: por qué está parada y qué falta para volver a generar energía
Decisiones sin fundamento y por presión:
La diferencia no es casual. Bajo la administración libertaria se decidió convertir a YCRT en Carboeléctrica Río Turbio S.A. y se estableció que el Estado nacional no financiará la finalización ni la puesta en marcha de la usina de 240 MW. El mensaje es claro: si hay capital privado dispuesto a invertir, bienvenido; si no, el activo permanece parado. Al mismo tiempo, se celebra y facilita la llegada de una inversión extranjera directa de 80 millones de dólares en Tierra del Fuego.
Estas decisiones revelan una política energética sin fundamento técnico ni territorial. Dejar inactivo un complejo de 240 MW que podría abastecer a Santa Cruz y generar ingresos propios, mientras se prioriza una central extranjera de menor potencia en otra provincia, no responde a un plan de soberanía energética ni a un análisis de costos-beneficios regionales. Responde a una presión ideológica que rechaza el rol del Estado en la generación y a una presión fiscal que prioriza el ajuste por sobre la reactivación de activos ya construidos.
El resultado es el mismo de siempre para el sur: una provincia que espera, una usina que no genera y una política nacional que decide desde la distancia qué energía merece inversión y cuál no.