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SI LOS LOCALES QUIEREN PRESERVARLA, QUE HAGAN EL SACRIFICIO ECONÓMICO

Biquard trasladó la conservación de la península al bolsillo: si los locales quieren preservarla, que paguen el precio de Dubái.

SI LOS LOCALES QUIEREN PRESERVARLA, QUE HAGAN EL SACRIFICIO ECONÓMICO

Biquard trasladó la conservación de la península al bolsillo: si los locales quieren preservarla, que paguen el precio de Dubái.

Biquard y el precio de preservar la península

Michel Biquard convirtió la conservación de la Península de Magallanes en una cuestión de caja. El empresario que construyó la hostería Los Notros, camino al Perito Moreno, y hoy conduce el Hotel Los Cerros en El Chaltén, dijo que si los locales quieren preservar la península deben hacer “el sacrificio económico” de comprarla y mantenerla. Si el Estado pretende bloquear el uso de tierra privada, agregó, “no hay otra forma” que expropiar.

La definición la dio en el programa Nada Personal, por Igwan FM 93.9 de Río Gallegos, y la reprodujo este miércoles Infiltrados.

“Una operación entre privados”

Biquard armó el argumento desde su propia historia en la zona. “La península es de propietarios privados”, remarcó: personas físicas y jurídicas compraron esos lotes para hoteles y cabañas. Desde 1992, cuando él levantó Los Notros, pesan medidas cautelares. Cuando vendió la hostería en 2012, la provincia tenía derecho de preferencia y desistió.

Para él, lo que autorizó el gobierno de Claudio Vidal es una operación entre privados. La nacionalidad del comprador no sería el eje: la sociedad tiene sede en Argentina, la tierra sigue bajo jurisdicción provincial y el nuevo dueño queda sujeto a las mismas normas que cualquier ciudadano. También dijo que no ve irregularidades en el decreto de excepción, que el plan de manejo se hizo “a las apuradas” y que el proyecto ya estaba aprobado tras más de cuatro años de trámites. Admitió, en el mismo reportaje de Infiltrados, que no lo conoce en detalle y que no puede confirmar la cantidad de cabañas que circula.

El decreto que no es un trámite

El 915/2026 dice otra cosa. Firmado el 1 de septiembre y publicado de forma resumida en el Boletín Oficial el 22, no convalida una compraventa cualquiera. Autoriza, “por única vez y con carácter estrictamente excepcional”, que Lacustre del Sud S.A. venda a ASB Hospitality Calafate SAU las parcelas G2 y G3 del departamento Lago Argentino, unas 21 hectáreas dentro del Área Natural Protegida Península de Magallanes, frente al glaciar Perito Moreno. El texto original hablaba de la Fracción G, matrícula 186, y después hubo que rectificarlo por un error en la individualización del inmueble, según reconstruyeron Santa Cruz en el Mundo y La Tecla.

La operación queda atada al Master Plan Ecocentro. La Nación describió el proyecto como 24 ecocabañas y tres circuitos de senderismo. Biquard, que dijo no conocer ese detalle, igual lo defendió.

La excepción existe porque hay una restricción que el propio Ejecutivo reconoce. El Decreto 994/17, de la gestión de Alicia Kirchner, limita la adquisición por extranjeros de predios ubicados en áreas protegidas. El 915 no deroga esa regla. La aparta para este caso y aclara que no podrá usarse como antecedente. Si no hubiera prohibición, no haría falta un decreto de excepción.

36 días y un accionista en Dubái

La compradora no es un actor histórico de la península. ASB Hospitality Calafate SAU se constituyó el 27 de julio de 2026, 36 días antes de la firma de Vidal. Es una sociedad anónima unipersonal cuyo único accionista es ASB Hospitality LLC, registrada en Dubái, brazo hotelero de Albwardy Investment, el conglomerado que preside Ali Saeed Juma Albwardy. La cadena societaria la reconstruyeron OPI Santa Cruz, Ahora Calafate y El Monterizo.

Días antes de que el decreto se conociera, el gobernador había anticipado una inversión turística extranjera superior a los 90 millones de dólares y unos 300 puestos de trabajo, sin identificar empresa ni lugar. Ese monto no figura en los considerandos del decreto. Biquard, en la radio, habló de un producto de más de 1.200 dólares la noche, de promoción en el exterior y de la necesidad de diversificar El Calafate ante el retroceso del glaciar y la estacionalidad. También criticó a la Cámara de Comercio y a empresarios locales por una “visión muy corta” y por haber “desperdiciado mucho tiempo”.

Desarrollar no es vender

El punto que la frase no resuelve es la diferencia entre desarrollar y transferir. Javier de Urquiza, ex titular del Consejo Agrario Provincial, lo marcó en diálogo con LU12, según El Monterizo: un propietario puede presentar un proyecto si encaja en el plan de manejo que la Corte Suprema le ordenó elaborar a la provincia en 2021. Otra cosa es vender el lote. Según su lectura, quien quiera vender en la península debe ofrecerlo primero a la provincia, y habilitar esta operación puede disparar una catarata de pedidos del resto de los dueños, con lotes que van de una hectárea y media a más de diez.

La Cámara de Diputados pidió el expediente completo por unanimidad, como informó OPI Santa Cruz.

La preferencia que él mismo usó

Biquard conoce el mecanismo que ahora minimiza. Cuando vendió Los Notros, la preferencia provincial existía y el Estado eligió no usarla. Ese antecedente no convierte al mercado en el único instrumento de conservación. “Si quieren preservarla, cómprenla” traslada un deber público a quien pueda pagar el precio de un grupo de Dubái. Frente a esa caja, ni la Cámara de Comercio ni un hotelero de El Calafate están en condiciones de competir.

El Estado sí tiene herramientas: la preferencia, la expropiación o la decisión política de no levantar la restricción. Eligió una dispensa individual y la presentó como si fuera un trámite entre privados.

La tierra no es fiscal. Eso está fuera de discusión y Biquard tiene razón en ese tramo. También es parte interesada: construyó el modelo hotelero de esa costa y ahora lo ofrece como la única racionalidad posible. La pregunta no es si Santa Cruz necesita inversión turística. Es por qué una prohibición que el gobierno reconoce se levanta, por única vez, para una sociedad creada cinco semanas antes, controlada desde Dubái, sobre 21 hectáreas que miran al glaciar. Eso no se contesta con un sacrificio económico. Se contesta con el expediente.

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