VIDAL COMPRA UN TREN para 20 km en un lugar hostil
Vidal viaja con toda su comitiva a Córdoba a publicitar un tren turístico que recorrerá 20 kilómetros entre Jaramillo y Fitz Roy
Vidal publicita la compra de un tren turístico para 20 kilómetros en un lugar inhóspito en Santa Cruz
En medio de un contexto provincial complicado, con reclamos constantes por salarios públicos, falta de empleo genuino, deficiencias en salud y educación en el interior, y rutas que siguen siendo un problema diario, el gobernador Claudio Vidal viajó con su comitiva a Córdoba para avanzar en la adquisición de material rodante en Materfer. Se trata de un coche motor turístico destinado al tramo Jaramillo-Fitz Roy, 20 kilómetros en la estepa norte, un territorio inhóspito y de baja densidad poblacional.
El anuncio se suma a otras iniciativas de perfil turístico, como la pileta flotante en El Calafate. Para el gobierno, representa acción y recuperación patrimonial. Para muchos santacruceños, genera dudas sobre las prioridades reales cuando las necesidades básicas siguen pendientes.
El contexto provincial
Santa Cruz enfrenta desafíos estructurales. Los sueldos del sector público, principal fuente de empleo formal en muchas localidades, generan tensiones recurrentes ante el costo de vida. En salud y educación, las distancias y la falta de recursos afectan especialmente al interior. El empleo estable más allá de la administración y las obras temporales sigue siendo una deuda. En este escenario, un tren turístico de corto recorrido en la estepa norte llama la atención.
Lo que propone el gobierno
Según la visión oficial, el proyecto busca recuperar el histórico ramal ferroviario inactivo por casi 50 años. El primer paso es el tramo Jaramillo-Fitz Roy como corredor turístico y patrimonial. Se destaca su valor histórico ligado a la Patagonia Rebelde, la generación de empleo local en turismo y servicios, y la diversificación productiva en el norte (turismo + eventual logística).
La visita a Materfer se presentó como un paso concreto: avanzar en la compra de la primera unidad (dupla o coche motor) para poner en marcha el servicio. El plan apunta a extender progresivamente el corredor, combinando identidad, turismo y oportunidades económicas. El gobernador ha enfatizado que se recupera historia y se generan nuevas chances para las comunidades.
Análisis crítico: prioridades y oportunidad
El valor simbólico del tren es innegable. Recuperar patrimonio ferroviario puede fortalecer la identidad santacruceña. Sin embargo, el cuestionamiento central es el momento y la escala. En un territorio hostil, mantener un tren turístico implica costos altos de operación y conservación. ¿Generará el flujo de visitantes suficiente para justificarlo, cuando el turismo provincial ya tiene polos consolidados?
Más allá de eso, surge la pregunta de las prioridades. Mientras se publicita esta compra, las demandas de trabajadores por salarios dignos, mejoras en hospitales y escuelas, y soluciones concretas en infraestructura vial siguen vigentes. Proyectos de alto perfil generan buena imagen, pero el impacto real en el día a día de la gente es limitado si no vienen acompañados de respuestas estructurales.
El gobierno busca mostrar gestión y cumplimiento de promesas históricas. La intención es iniciar con un tramo manejable para luego escalar, atrayendo turismo y fomentando arraigo. Pero desde una mirada crítica, existe el riesgo de que se priorice lo visible y simbólico por sobre lo urgente: empleo de calidad, servicios básicos y conectividad real para todos los santacruceños.
Santa Cruz necesita recuperar su historia, sí. Pero también —y con urgencia— atender las necesidades presentes de su gente. El tren puede ser una herramienta si forma parte de un plan integral. De lo contrario, corre el riesgo de quedar como un símbolo más en medio del desierto.